miércoles, 25 de agosto de 2010

Formas de lavar el cerebro

Hace algún tiempo que me había dado cuenta.

Estaba en un centro comercial deambulando entre tienda y tienda, cuando empecé a cantar una canción (que ni siquiera me gustaba) sin venir a cuento. Entonces me paré a escuchar. Sonaba una melodía, lo suficientemente bajo como para pasar casi desapercibida entre el batiburrillo que tiene en la cabeza la gente que transita el centro comercial. La música ambiente

Se supone que esta musiquilla ambiente tiene una connotación comercial: te pone contento, ergo consumes más. Pero yo creo que algo falla en el procedimiento, no sé si soy yo la rara o que, pero a mí esa música refrita de los 40 principales (porque sí, siempre es de ese estilo) no me estimula nada.

Seguí las compras y descubrí que en cada una de las tiendas hay más de lo mismo. Está ahí, casi inaudible, colándose de manera subliminal en nuestras mentes.
Salvando excepciones, claro, recordemos que hay varias tuentipáginas/facegrupos de "A mí también me dan ganas de pedir un cubata cuando entro en el Bershka".
En estos casos no entiendo exactamente lo que quieren hacer con ese punchi punchi a todo volumen.

Como iba diciendo, este mismo cuadro te lo encuentras en todas partes (siempre y cuando no esté la SGAE tocando las narices), en peluquerías, cafeterías, todo tipo de tiendas e incluso en las calles principales de la ciudad.

Voy a poner un ejemplo práctico del daño que hace esta música:
Hay una cafetería en el centro de Vigo de aires vintage (esta última palabra pronunciada poniendo morritos y/o cara de pijo) que es ideal para inspirarse.
Me recuerda a los típicos cafés de París donde tantos escritores concibieron sus obras maestras.
El caso es que, llegas ahí con una libreta y un bolígrafo (una estilográfica para los pijinis), pides un café y te sientas en una mesita junto a una gran cristalera a través de la cual puedes observar el mundo pasar ante tus ojos. Te dispones a escribir en ese oasis de creatividad, en el que el único sonido debería ser el bullicio de la gente y por tus oídos se cuela el último hit de el canto del loco.

Admitid que eso le corta el rollo a cualquiera.

Para finalizar, quiero lanzar desde aquí un grito de protesta y , ya que no es posible disfrutar de silencio, por lo menos que mejoren la calidad de las musiquillas o, en su defecto, varíen un poco el estilo (¡destierro para el pop pufo!)

jueves, 19 de agosto de 2010

Sobre revistas para pre-adolescentes

Esas revistas que siempre han despertado mi curiosidad

Pongamos de ejemplo a la superpop y a la bravo y pensemos un momento:
¿Quién escribe ese tipo de revistas?

Imaginaos la redacción, llena de trabajadores que han estudiado periodismo (o no, seguramente da igual) :

-Pensando test tipo "¿Qué Jonas Brothers va más contigo?" o "Dime cómo eres y te diré tu poder. Aún no lo sabes, pero un auténtico semidios se esconde en tu interior" (este me ha hecho mucha gracia xD)

-Escribiendo sobre moda en un lenguaje aún desconocido y aconsejando a niñatas como enseñar cacho: "¡Viva la falda-pantalón!Ahora se lleva mazo ¡la falda pantalón! Cuanto más cortita, ¡mucho mejor! Son súper cómodas y, al ser tan anchas, ¡aumentan a saco tu trasero! Escógelas en colores claritos ¡y ya verás!" (en serio, ¿quién habla así?)

-Respondiendo preguntas como: "si me lavo después de hacer el amor, ¿me quedo embarazada?" (¿si te pegas un cabezazo acabará saliendote el cerebro por un oído o no hay nada ahí dentro?)

-Y sobre todo, diseñando pósters (algunos a tamaño real) de Justin Bieber, los Jonas Brothers, Miley Cyrus y demás fauna. Sinceramente, creo que esos pósters están hechos en paint o como mucho mucho en el photoscape.

Mi conclusión es, que o son unos bromistas y se lo pasan pipa escribiendo cualquier gilipollez que se les ocurra o simplemente (creo que es la opción más lógica) tienen todos un síndrome de Peter Pan de caballo(aprovecho para decir que odio esa peli, a ese niño vestido de verde y a la maldita Campanilla) combinado con una tonería de aquí a Japón.

Para más información, Os recomiendo el artículo de la frikipedia

martes, 17 de agosto de 2010

Influencias musicales: Muse

Descubrí a este trío inglesito, formado por su gran líder Matt Bellamy ,un éxcentrico músico que compone, canta , toca la guitarra y el piano (todo maravillosamente); el bajista Chris Wolstenholme y el batería Dom Howard, hace un par de años. Por casualidad. Mi hermana y yo veíamos la tele cuando nos encontramos con este anuncio.



"o.O que guay la canción, ¿no?Vamos a buscarla"

Sí, son Muse.Y los impresionantes agudos de su vocalista. Space Dementia se llama la canción.
Muse, Muse, Muse... ¿de que me suena? Revolviendo encontramos dos discos olvidados de este mismo grupo. Nos los habían regalado y no les habíamos hecho ni caso. Error del que aún me lamento.

Desde entonces cada día me han gustado más. Tienen un estilo (definido desde "rock alternativo con toques indies" a "música extraterrestre" o "música para el apocalipsis") que engancha irremediablemente .
Y en el escenario también, como pude comprobar el 16 de Junio, día de su concierto en Madrid, en el estadio Vicente Calderón.
Apoteósico.
Parece mentira que tres tíos puedan armar la que arman ellos.
Prescindiendo ya de efectos especiales (luces de colores, plataformas giratorias, docenas de pantallas e incluso un platillo volante con una acróbata colgando, los trajes espaciales de Matt y demás) suenan con una fuerza y una energía abrumadoras.
Como si se fuera a acabar el mundo justo después del concierto.

Además, como alguien me dijo una vez, son "como de conservatorio: llegan y tocan lo que tienen que tocar, casi no interrumpen las canciones para hablar (total, en inglés mucha gente no lo entendería) y sobre todo no son los típicos rockerillos que actúan medio borrachos"

Dentro de una semana vuelvo a verlos en Santiago de Compostela (donde ya tocaron en alguna ocasión), dentro del festival Xacobeo 10, acompañados por Jónsi, The Right Ons y Pet Shop Boys.

Como es un festival no llevarán tanta parafernalia, pero estoy segura de que no defraudarán.